miércoles, 12 de octubre de 2011

Poema verde

       En la entrada del Martes Literario correspondiente a octubre os daba cuenta de la presentación del libro de José Carte, “Barra libre. Invita la casa”. Con él pasamos un buen rato y, aunque tuvo que marcharse, nos dejó su poesía.
De su libro anoto aquí este sencillo “Poema verde”.


Poema verde.

Mirad, por aquí no hace mucho
corría un pequeño río,
en tramos, no más que un arroyuelo.

Pero a su vera crecían enhiestos olmos
generosos con su sombra en el verano
y entre los matorrales a los lados
centenares de gorriones y lavanderas
tenían sus cobijos.

Vuestros ojos niños
ven ahora
el río canalizado y cubierto
por toneladas de cascajo
para aplacar la insaciable voracidad del dios coche.

¿Cómo podría trasladaros
el fresco de sus sombras en agosto,
el gozo que exhalaban los trinos
paseando en el ocaso?

¿Y
las rosas caninas que se abrían
como albas gemas
y las moras y las bayas?

Sé que vano es el intento.
Al cabo las palabras
aun las de más emoción cargadas
son sólo fonemas.
Y la poesía
una operación
de rescate en el reino del olvido.
                             
                                 o-o-o
            José Carte vive entre dos lenguas y de las dos toma lo mejor. Me atrevo a dejar aquí constancia de ello en este pequeño poema, “Song: She´s asleep”, que aparece en su libro "Cheers at the last bend".

Song: She´s asleep

       
Asleep
The woman by my side
Is further sinking

Into a drowsy ocean
As her breath quietens
The waters pull her away from me
Into weedy sea beds
Amongst dolphins belugas
Humpback whales

I observe her sleep
As from the shore
I watched her antics swimming

Then as now
I can just while time
Waiting for her to resurface
Back on dry brown earth.

domingo, 9 de octubre de 2011

Superdotados


            Dice mi amigo que es cierto, que la gran mayoría de los niños superdotados de nuestras escuelas permanecen sin diagnosticar. Lo dice así y le hago caer en la cuenta de que habla de ello como si en realidad se tratase de una enfermedad. Ahora, me dice, se les llama “alumnos de altas capacidades”. Y es que está visto que los eufemismos necesitan remozarse, igual que si fueran piezas desgastadas del motor de una lengua.
            A mí, el concepto de “niño superdotado”, siempre me ha dado un algo de repelús. Más de un algo. Sobre todo porque para “ser” no se necesita reconocimiento alguno. Se es y ya está. No hace falta que nadie te diga “eres” porque la esencia no requiere de convención alguna. Y esa naturaleza esencial de la persona es la que, en mi opinión, vale. Sin publicidad de ningún tipo. En todo caso si la potencialidad de ser no alcanza el nivel de la realidad, como si no fuera.  Es más, no es.
            Mi amigo me mira de reojo cuando escucha mi siguiente argumento. Me lo repita, bromea. Y se lo repito, claro, que no entiendo cómo desde la mediocridad se puede decidir acerca de la alta o baja capacidad ajena. Ahí te he pillado, me dice, porque uno puede no ser veloz y sin embargo estar capacitado para medir la velocidad. Pasamos justo en ese momento frente a un coche aparcado, no recuerdo el modelo, y le reto, si sería capaz de determinar sus posibilidades. Lo hace claro, ya que conoce la marca, y se echa a reír cuando yo le aseguro todo serio que la pifió, que ahí donde lo ve, tiene, además de su potencia teórica, una tara, una avería. Cualquier coche mediocre puede alcanzar una velocidad que él ni soñaría. No es cierto, claro, pero podría serlo. Puedo decidir que algo es más veloz que yo cuando, al menos en una ocasión lo ha sido. Y eso teniendo además en cuenta que podría no ser siempre así.
Decidir que un niño tiene “altas capacidades” y justificar con ello el hecho de que no sea capaz de hacer lo que el mediocre, no me parece de recibo. Es que se aburren, justifica mi amigo. A mí también, le digo, que aquí donde me ves yo podría ser campeón de salto de altura. Por mi “alta capacidad”. Lo que pasa es que ponerme a saltar dos diez, dos treinta, dos cuarenta y cinco, me aburre. Me aburre entrenar. Y no quiero. Porque la voluntad también tiene algo que ver en todo esto. Como lo tiene cualquiera de los aspectos de la personalidad y la inteligencia del individuo. Somos un recipiente con gran capacidad, pero en realidad los “agujeros”, la altura a la que se encuentran del fondo, son los que marcan las posibilidades reales. Y son  muchos y muy diversos los “agujeros” de la personalidad.
No convenzo a mi amigo, claro, cuando le digo que a la par del “diagnóstico” de “alta capacidad” deberían tener en cuenta la elaboración del mapa de “agujeros” que hacen posible que no aflore a lo cotidiano. Que el movimiento se demuestra andando. Y aquí, y en eso estamos de acuerdo los dos, hay mucho listo.

jueves, 6 de octubre de 2011

Martes Literario. Octubre.


     Comienza de nuevo la actividad cultural y, dentro de ella, retoman su senda los "Martes Literarios". Ya sabéis que esta actividad se celebra (salvo imponderables) el primer martes de cada mes, de octubre a junio. En cada "Martes Literario" alguien nos habla de un libro, de la impresión que le causó, de qué virtudes halladas le llevan a hablarnos de él... Cualquiera, no importa quién ni a qué se dedique, es candidato a "ponente". Basta con expresar el deseo de hacerlo. Otro alguien (por lo general un miembro de Traslapuente) se encargará de presentarle al auditorio y realizar una breve (brevísima) introducción. Para el final suele reservarse un turno de preguntas en las que el público asistente participa, suele hacerlo.
        Es frecuente que en este marco se lleve a cabo la presentación de un libro y que en esta ocasión el autor sea el invitado.
        Los "Martes Literarios" se enmarcan dentro de la programación cultural de Castel Ruiz (que organiza) y colabora activamente el Grupo Literario Traslapuente.
       Al final, el "ponente" recibe una estatuilla, obra de Boregán, acreditado artista. Un detalle artístico que pone de manifiesto la importancia que Castel Ruiz da a estos "Martes Literarios.
      

       En esta ocasión tuvimos la suerte de escuchar a José Carte Rípodas. Nos presentó su último libro de poemas, "Barra libre. Invita la casa". Estuvo acompañado por Pepe Alfaro, miembro de Traslapuente. Realizada la presentación y tras una breve introducción del propio autor, ambos recitaron algunos de los poemas que componen el libro. De cada uno de ellos el autor iba proporcionando detalles que aproximaban al público a su obra y a aspectos sobre ella que, de otro modo, hubieran quedado menos claros. El turno de preguntas cerró el acto. Después, la firma de libros.
 


EL LIBRO: Barra libre, invita la casa es un libro de poemas escrito por José Carte Rípodas. Es el segundo libro de poemas que publica el autor. El primero lleva por título Memoria de Otra Vida. es un poemario de corte realista, escrito con un lenguaje sencillo, sin hilo argumental, pero en el que se amalgaman distintos poemas con un estilo propio perfectamente mantenido. "La poesía es vida" y, como tal, la vida es a veces una yuxtaposición de pensamientos y anécdotas, que tienen siempre que ver con el momento vital del autor, sin olvidar ese sustrato de la propia experiencia, del quehacer diario y de las lecturas personales, que emergen haciéndose presentes en el poema. De ahí que, a veces, nos encontremos con citas cultas y poemas escritos en inglés o con títulos en otras lenguas, en línea con la profesión de su autor, Profesor de Inglés y traductor. Poesía, en suma, para releer, para sentir y para acompañar a su autor, José Carte Rípodas, en este viaje lírico de la vida.Barra libre, invita la casa
 
EL AUTOR: José Carte Rípodas
Nace en Eibar (Guipúzcoa) en 1959. Licenciado En Geografía e Historia por la UNED. Actualmente realiza una tesis doctoral sobre traducción. Ha trabajado como Profesor de Inglés en diversos Colegio, Academias y en la Escuela Oficial de Idiomas de Pamplona. Ha sido Profesor de Didáctica de la Lengua en la UPNA.
Entre sus traducciones destaca la obra The Lover, de Harold Pinter, Poemas escogidos de Irving Layton, así como diversos libros sobre yoga y Filosofía hindú, y otras temáticas. En 2008 publicó su primer poemario Memoria de Otra Vida.





lunes, 3 de octubre de 2011

20 consejos para escribir mejor

 

 

 

Hallé por ahí, estos consejos en clave de humor. A mí me han hecho gracia. Por eso los pongo aquí. He indagado acerca del su posible autor y no he llegado a conclusión alguna. Me hubiera gustado poder adjudicarle su obra. De cualquier modo aquí están esos consejos para escribir mejor. Al autor, nuestro reconocimiento, sea quien sea.

 

20 consejos para escribir mejor


1. Lo primero: conoser vien la hortografia.
2. Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que usted no caigan en aquello errores.
3. Ponga comas puntos signos de interrogación o dos puntos rayas siempre que corresponda si no poco se entienden las relaciones entre las palabras la jerarquía entre las ideas.
Y cuando, use los signos de: puntuación, póngalos; correctamente!.
4. Lo mejor es esquivar la reiteración se sonidos en la oración. La proposición es buscar una opción que no rime con lo dicho con antelación.
5. Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido reiteradamente.
6. Trate de ser claro; no use hieráticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las más enaltecidas ideas.
7. Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios. Tratando siempre, sobre todo, de no estar empezando una frase con uno.
8. Correcto para ser en la construcción, caer evite en trasposiciones.
9. Tome el toro por las astas, haga de tripas corazón y no caiga en refranes comunes. Calavera no chilla.
10. ¡Voto al chápiro!… creo a pies juntillas que deben evitarse las antiguallas que obscurecen el texto.
11. Si algún lugar es inadecuado en la frase para poner colgado un verbo, el final de un párrafo lo es.
12. ¡¡¡Por el amor de Dios!!!!, no abuse de las exclamaciones. NI de las Mayúsculas. Recuerde, además, que la cantidad de puntos suspensivos es siempre fija……. (¡solo tres!)
13. Pone cuidado en las conjugaciones cuando escribíais.
14. No utilice nunca doble negación.
15. Evite usar el adjetivo “mismo” como si fuera un pronombre; el mismo está para otra cosa.
16. Aunque se usen poco, es importante emplear los apóstrofo’s correctamente.
17. No olvide poner las tildes que correspondan. Mas aun cuando es importante conocer cual es la significacion de una palabra, en caso de que haya una opcion con tilde y sin ella.
18. Procure “no poner” comillas “innecesariamente”. No es un recurso para “resaltar” sino para “mencionar” una “voz ajena” al texto.
19. Procurar nunca los infinitivos separar demasiado.
20. Y con respecto a frases fragmentadas
 

viernes, 30 de septiembre de 2011

Camino



Bajo un cielo que sueña
con nubes y aguaceros
y viento y pájaros,
el camino atraviesa
en mitad del silencio
los campos yertos.

Busca en el horizonte
de lomas pardas
el verdor de unos trigos
que ya se fueron
y respira profundo
mientras añora
donde viven los árboles.

El camino no sabe,
porque nadie le ha dicho,
que no llegará lejos.

martes, 27 de septiembre de 2011

Adjetivos



“Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; el adjetivo, cuando no da vida, mata.”
Vicente Huidobro


“VII. No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.”

Horacio Quiroga



         Extraña ley de vida, que aquello que puede darla sea capaz a su vez de arrebatarla sin remedio, que del propio veneno pueda obtenerse el antídoto. Porque el adjetivo es eso, antídoto y veneno, para el nombre al que acompaña. Elegir el adecuado no es suficiente. Es preciso también detectar la necesidad de su presencia, sentir la gratificante notoriedad de su omisión. La advertencia de Huidobro no es gratuita. Sobre todo porque nos queda el trabajo ineludible de cómo se hace tal cosa. No es fácil. No lo es porque nos cuesta desprendernos de la percepción escolar del adjetivo como una cataplasma, una adherencia, o, peor aún, un adorno barroco para el sustantivo al que se refiere.
        En ocasiones escucha uno de no importa qué texto que está muy bien adjetivado. Si el texto es ajeno no es difícil disimular el escalofrío. Otra cosa es si es propio. Uno siente que le recorre la espalda un temor de hielo, de fuego a la vez, que quema y duele. Una inquietud y más de una duda. Porque no sabes muy bien qué es lo que te andan diciendo. Seguramente que has utilizado muchos y muy sonoros y poco usuales o raros. Y eso, de ser cierto, lejos de representar un halago, acaba por convertirse en la peor de las críticas.
        El secreto (es Horacio Quiroga quien nos pone sobre la pista), está en hallar el nombre preciso, aquel que contiene la sustancia de todo lo que queremos nombrar. Si lo hallamos no necesitaremos más. Claro que no es lo corriente y debemos recurrir al adjetivo con el fin de matizar y definir sus límites con claridad.
        Me pregunto si alguien se atrevería a decir lo mismo, que está muy bien adjetivado, de un texto que careciese de ellos por completo por no necesitarlos. Un texto sin venenos ni antídotos, un texto en el que lo sustantivo es fundamental y la omisión de lo “ad objetum” imprescindible.
        No sé, no sé, sería curioso.
Mientras tanto, mientras conseguimos la perfección, seguiremos escribiendo y aplicándonos en el ensayo y el error (casi tanto en lo segundo como en lo primero), para hacer llegar nuestra voz a quienquiera que nos lea, mientras dudamos.





sábado, 24 de septiembre de 2011

El pasquín

      "El pasquín" forma parte de "Invitados", mi primer libro. Fue Accésit en el III Premio de Relatos Cortos "Tierra de Monegros", en 2001.
    Un rumor no siempre es lo que parece. De eso va.

(Issuu es fácil de manejar. Puedes leerlo a pantalla completa, pasar página contínua... Es la primera vez que lo utilizo y espero que funcione y sea útil. Si hay algún problema me decís.)